miércoles, 20 de abril de 2022

Canchos de Ramiro y Ladronera

Canchos de Ramiro


Una bonita ruta de algo más de 10 kilómetros (ida y vuelta) por una espectacular dehesa hasta un lugar impresionante. Se inicia la ruta en la pequeña localidad de Cachorrilla, con menos de ochenta habitantes es un pintoresco pueblo de la provincia de Cáceres en el que podemos visitar la parroquia de San Sebastián del siglo XVI o la ermita del Cristo de los Dolores, junto a la misma, la charca del Cristo, donde nace el arroyo del Calvario y desde donde comienza la pista que nos adentra en la dehesa de los Tres Carrascos con abundante ganado suelto. La ruta está bien señalizada y el track de la ruta está disponible en WIKILOC (de la Red Extremeña de Desarrollo Rural, REDEX).


Dehesa

Durante toda la ruta es visible la Sierra de la Garrapata en el horizonte. A medida que dejamos atrás la dehesa el paisaje se va transformando en un bosque mediterráneo, entre encinas, jaras y retamas, para llegar al corazón de la  La ZEPA Canchos de Ramiro y Ladronera, donde el río Árrago viertes sus aguas al Alagón. El sendero conduce a uno de los parajes más bonitos e interesantes de Extremadura, los Canchos de Ramiro, el acantilado sobre el río Alagón, el bosque mediterráneo, el vuelo de las aves y el silencio te sumerge en la naturaleza, te atrapa. Allí sentados en las rocas y observando el entorno, nos hace imaginar como sería el lugar cuando el río tenía su fuerza original, antes de ser modificado por el hombre, debía ser espectacular.


Tras un largo rato, volvemos sobre nuestros pasos, el camino de vuelta transita por el mismo trazado, entre dehesas, hasta llegar de nuevo a Cachorrilla, una de las rutas más bonitas y desconocidas de la provincia de Cáceres, sin duda.


El Árrago vertiendo sus aguas en el Alagón

Buitres en el acantilado


La ZEPA Canchos de Ramiro y Ladronera es un espacio protegido de algo más de veintitres mil hectáreas que se extienden desde la sierra del Arco, abarcando la sierra de Caballos, de la Garrapata, de la Solana y Ladronera, para llegar casi hasta la frontera con Portugal al oeste de la provincia y al sur de la sierra de Gata. Caracterizada por las manchas de bosque mediterráneo, la vegetación de ribera en el cauce del Alagón, las dehesas y los afloramientos rocosos que otorgan a este espacio una riqueza ambiental inmensa. Los acantilados constituyen el hábitat de nidificación de especies emblemáticas como el buitre leonado, el alimoche, la cigüeña negra, el águila perdicera, el halcón peregrino o el águila real. 


Buitre Leonado


Cigüeña Negra

Desde el punto de vista geomorfológico, los canchos de Ramiro son un imponente desfiladero fluvial provocado por el encajonamiento del río Alagón, que aprovecha una fractura en la dura roca, al ver aumentado su caudal en este punto con las aportaciones del río Árrago y el arroyo de la Hueca. Forman parte del afloramiento de cuarcita armoricana en el flanco del sinclinal de la sierra de la Garrapata, cuyos materiales paleozoicos se depositaron en una plataforma continental, en secuencias alternantes de cuarcitas y lutitas debido a las subidas y bajadas del nivel del mar durante el Ordovícico y el Silúrico (hace entre 488 y 415 millones de años). Estas rocas fueron plegadas durante la orogenia hercínica en el Carbonífero inferior (hace unos 350 millones de años) generándose una estructura sinclinal. Desde finales del Paleozoico hasta la actualidad, ya en ambiente continental, otros movimientos orogénicos y la intensa erosión han ido moldeando el relieve afectando de forma desigual a las diferentes rocas según su resistencia, quedando las cuarcitas (más duras) como los resaltes de estas sierras.

 

Corte geológico del Sinclinal de la Sierra de la Garrapata - Fuente: larunagrafica

Flor de la Jara


Más fotografía de la Ruta, los Canchos de Ramiro y de Cachorrilla en mi ÁLBUM DE GOOGLE


martes, 29 de marzo de 2022

Convento de San Isidro de Loriana



En esta ocasión nos dirigimos a Puebla de Obando para hacer esta bonita ruta que nos lleva hasta el Convento Franciscano San Isidro de Loriana. Son algo más de 15 kilómetros que ya realicé hace once años junto con la Asociación Senderista Luna de Agosto de Villafranca de los Barros.

La ruta se inicia por el Camino de Mérida por una pista hasta el Cortijo del Vidrio Norte donde abandonamos la pista para tomar un camino que nos lleva al Convento Franciscano San Isidro de Loriana que se encuentra en el término municipal de Mérida. Una parada para ver desde lejos las ruinas del convento, pues es propiedad privada y está cerrado impidiendo el paso. Continuamos entre la dehesa hasta llegar al Cortijo del Carnero y tomar la Pista al Cortijo del Vidrio que abandonamos poco antes de llegar a la carretera EX-100 para tomar el Camino de Puebla de Obando a Mérida que conecta con el Camino del Romero que nos devuelve de nuevo a Puebla de Obando. 

Powered by Wikiloc

Es una ruta de dificultad fácil tan solo la pequeña subida al final de la ruta a la Sierra de Luriana. Toda la ruta transcurre entre una espectacular dehesa entra ganado vacuno y algún que otro mastín que se cruza en nuestro camino. 



En cuanto a lo que motivó esta ruta, que no es otra cosa que volver a visitar el Convento Franciscano San Isidro de Loriana, decir que desde lejos, que es lo que pudimos hacer pues es propiedad privada y bastante peligroso, se ve en un estado lamentable de total abandono y dejadez, gran parte de su estructura está viniéndose abajo. 



El convento fue erigido en 1551 sobre las antiguas tierras de Loriana, por iniciativa del franciscano Fray Alonso de Manzanete, bajo el auspicio de D. Juan Velázquez Dávila. Una antigua ermita de origen templario sirvió como base del convento que sigue la tipología franciscana, con una estructura sencilla y mínima decoración. Según leo en diferentes artículos, el claustro de pequeño tamaño con pozo central se caracteriza por arcos de medio punto que sustentan la planta superior, desde este lugar se disponen el resto de estancias del convento incluido un horno, un refectorio y estancias administrativas.

La iglesia, en total peligro de derrumbe, es de planta sencilla de nave única y de tamaño pequeño, está adosada al convento. El coro y la cabecera están absolutamente devastados.



Del exterior de piedra, mampostería y pizarra, llama la atención los cinco contrafuertes que sustentan la cara suroeste del convento, también destaca una pequeña espadaña y una torre donde se aprecian enormes grietas y parte de la misma caída.

El estado de conservación es penoso, los dueños tan solo señalan la peligrosidad del lugar y pese a ser declarado Bien de Interés Cultural den 2013 el edificio se está muriendo lentamente, sin haberse realizado ningún tipo de acción de consolidación ni limpieza, está peor que hace once años cuando lo visité por primera vez. En diciembre de 2007 fue incluido en la Lista Roja del Patrimonio. Un ejemplo más de desidia hacia el patrimonio de Extremadura, teniendo los días contados si no se actúa con rapidez.


Más fotografías en mi 

sábado, 26 de febrero de 2022

Barrio de Mouraria

Largo do Severa

Nos encontramos en la zona en la que fueron instalados los musulmanes (mouros) de la ciudad después de la conquista de Lisboa por Alfonso Henriques, el primer rey de Portugal, en 1147. Al pie del Castelo de São Jorge, es donde vivían hasta ser expulsados junto con los judíos en 1497. De esta zona sobreviven algunos vestigios de la muralla musulmana (a Cerca Moura).

Se trata de un barrio típico lisboeta, con las esencias de un pueblo dentro de la ciudad. Es considerado la cuna del Fado, aquí vivió María Severa Onofriana, la primera gran fadista, en el siglo XIX, que debido a sus amores con el Conde de Vimioso, introdujo la música popular entre la aristocracia.

Rua do Mouraria

Las calles de A Mouraria ofrecen a quien lo visita, un patrimonio histórico con majestuosos palacios, iglesias barrocas, casas del siglo XVII y fachadas de azulejos, un lugar por donde perderte entre sus estrechas callejuelas. La mayoría de turistas, por desconocimiento, pasan de largo por este barrio que es, para nosotros de visita casi obligada.

Como ya he mencionado antes, entre los muros del barrio más antiguo de Lisboa cantó sus primeros versos María Severa, una prostituta que buscaba atraer a los marineros que llegaban al puerto, con melodías llenas de nostalgia que acabarían siendo el germen del Fado. Murió joven de tuberculosis siendo enterrada en una tumba sin identificar en el humilde Cemiterio do Alto de São João. Hoy podemos ver una placa en la entrada de su antigua vivienda hoy convertida en casa de fados.

Estatua a la entrada de la Rua do Capelão


Retratos de Fadistas en Rua do Capelão

Mouraria homenajea a los mejores fadistas en la Rua do Capelão, en cuyas paredes lucen los retratos de los más grandes del Fado como son Argentina Santos, Fernando Mauricio o la grandísima Amália Rodrigues "A Rainha" (1920-1999), la mejor fadista de la historia, que uno no se cansa de escuchar un y otra vez. Con ella el Fado rompió fronteras, paso todas las barreras ideológicas, poéticas y musicales. En su voz el Fado conquistó el territorio de la poesía erudita. Su arte llevó el Fado a los más prestigiosos palcos del mundo, siendo aclamada nacional e internacionalmente como la voz de Portugal, adoptando una dimensión universal.

Amália Rodrigues
"Nao sou eu que canta o fado, e o fado que canta em mim"

Pero las calles de este barrio no solo presumen de fadistas, este es un barrio popular donde los vecinos tienen un protagonismo especial gracias al proyecto de la fotógrafa inglesa Camilla Watson, que fotografió a los vecinos y sus fotos cuelgan de los muros de algunas de sus calles, entre Largo dos Trigueiros y Beco das Farinhas.

Sr. Salgado

Doña Piedade

Descubrimos, en este viaje, un barrio de diversidad cultural y a su vez un espíritu muy portugués, donde sus habitantes son tan importantes como los famosos fadistas que pasaron por sus calles, y donde no se concibe no saludar al vecino, donde la vida cotidiana se desarrolla de ventana a ventana.

Para descubrir el barrio una buena idea es recorrer sus calles, lo que hicimos nosotros de la mano de Mariana, una guía turística por el día y fadista por la noche, a la que doy las gracias desde estas líneas por sus explicaciones, por hacernos entender la importancia de este barrio para la historia de esta maravillosa ciudad y por hacernos sentir el fado. Es recorrer sus calles empezando desde Martin Moniz junto a la capilla blanca de Nossa Senhora da Saudade, tomar la Rua do Mouraria hasta encontrar a la derecha la Rua do Capelão donde encontrarás los retratos de los grandes fadistas. Y desde este punto lo que te recomendamos es callejear sin perderte las calles como Beco do Jasmin, Rua dos Trigueiros o Beco das Farinhas, hasta terminar en las Escadinhas de São Cristóvão donde hace pocos años fue inaugurado un grafiti plasmando de forma divertida los elementos protagonistas del Fado, Severa se agarra a Fernando Mauricio, el rey del fado, rodeados por los temas más habituales del mismo y algunos símbolos de la ciudad.

Grafiti en Escadinhas de São Cristóvão

Conocer el Barrio de Mouraria en Lisboa es imprescindible y necesario para conocer el lado más auténtico de la ciudad. No vas a encontrar grandes monumentos ni restaurantes de moda. Solo encontrarás la Lisboa más auténtica con sus fachadas de azulejos, coladas secadas al viento, vecinos asomados a las ventanas hablando de lo cotidiano, estrechos callejones con balcones llenos de macetas, gentes sentadas en los bancos de sus pequeñas plazas y sobre todo Fado, mucho Fado. Aquí vas ha sentir la ciudad.

Más fotografías de LISBOA