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viernes, 6 de mayo de 2022

Gadir. Puerto Fenicio

Nueve años después vuelvo a la bonita ciudad de Cádiz para pasar unos días y desconectar de la ajetreada vida que llevamos, en esta ocasión nos hemos centrado en conocer los orígenes fenicios de la ciudad, además de pasear por sus playas y degustar su maravillosa gastronomía.

Playa de La Caleta

Hace casi tres mil años, cuando las naves fenicias procedentes de Tiro y Sidón, en tierras del actual Líbano, dejaban atrás el estrecho de Gibraltar, comenzaban una peligrosa navegación por las aguas del Atlántico en busca de nuevas mercancías y de los preciados metales. Con la búsqueda de nuevas rutas comerciales llegaron a un archipiélago costero formado por tres islas; Erytheia (Cádiz), Kothinoussa (Cádiz- San Fernando) y Antínopolis (San Fernando).

Podemos situar la fundación de Cádiz, según los textos clásicos, alrededor del siglo XI a.C., lo que la convierte en la ciudad más antigua de Occidente de la que se tienen referencias. La ciudad fue fundada por estos navegantes fenicios. Al ser los fenicios un pueblo eminentemente dedicado al comercio, todo hace indicar que el objeto principal de la fundación de esta colonia occidental fue la explotación de nuevas rutas comerciales, en especial aquellas relacionadas con los metales de las costas atlánticas.

Puente de la Constitución de 1812

Gracias a los últimos descubrimientos arqueológicos datados en el siglo VIII a.C., los cuales pueden ser visitados en el Yacimiento Arqueológico Fenicio “Gadir”, puede establecerse con gran aproximación la situación dónde se fundó la ciudad, apoyando las tesis que desde antiguo la situaban en la isla de Erytheia, la más septentrional de las que formaban el antiguo archipiélago gaditano.

La importancia de Gadir en la antigüedad vino también motivada por la existencia del Templo de Hércules, construido por los fenicios, y que fue visitado por personalidades tan importantes del mundo antiguo como Aníbal o Julio César.

Yacimiento Arqueológico Fenicio

Detalle de una Cocina en el Yacimiento Arqueológico Fenicio

Este fue el lugar idóneo para la formación de una colonia; Gadir. Y de esta colonia o ciudad que se fundó hace miles de años, podemos observar todavía números vestigios que han salido a la luz a través de la arqueología, como son el yacimiento arqueológico de Gadir encontrado en el antiguo teatro del cómico en el casco histórico de la ciudad

El yacimiento arqueológico de Gadir, está en la calle San Miguel en el centro histórico de la ciudad y en él podemos ver diferentes planos que se corresponden a las distintas épocas de ocupación del asentamiento, destacando el trazado de calles, viviendas y utensilios correspondientes al siglo IX a.C. Se conservan un total de ocho viviendas distribuidas en dos terrazas y organizadas en torno a dos calles pavimentadas. Todas estas construcciones han sido realizadas siguiendo lo que se denomina arquitectura de la tierra, es decir realizadas principalmente con barro y arcilla. Las calles fueron pavimentadas con arcilla desde que se construyeron los primeros edificios. Es muy interesante como todavía se puede ver muchas huellas fosilizadas de varios bóvidos, que recorrieron estas calles.

Huellas de Bóvidos

Los Sarcófagos Antropoides de Cádiz son los únicos ejemplares encontrados hasta la fecha en España, y en toda Europa. La mayoría de los investigadores piensan que las piezas gaditanas son importaciones del Mediterráneo Oriental o del sur de Italia, que confirman el destacado papel de Gadir en el mundo fenicio. Las personas que se enterraban en este tipo de sarcófagos pertenecían a la clase dirigente, pese a que los ajuares que poseían fueran muy escasos. Se hallaron uno masculino y otro femenino. El hallazgo del sarcófago antropoide masculino se produjo de manera casual, como consecuencia de los desmontes realizados en el lugar llamado «Punta de la Vaca» de la ciudad de Cádiz, en 1887, unos días después el personal del museo se encontró con la sorpresa que se encontraba otro sarcófago antropoide, esta vez con una figura femenina labrada en su tapa. Ambos como ya he dicho se pueden contemplar en el Museo de Cádiz, junto a otros restos fenicio como joyas, amuletos etc. Un lugar indispensable para conocer los orígenes y la historia de esta ciudad.

Sarcófagos Antropoides


Otro punto importante en la historia de Gadir fue la Playa de la Caleta donde se encuentra la mayor concentración de yacimientos arqueológicos submarinos del litoral de Cádiz. La mayoría se han hallado entre el Castillo de San Sebastián y en el Castillo de Santa Catalina, en lo que fue la entrada natural desde mar abierto a la Bahía de Cádiz. Este trayecto se realizaba a través del antiguo canal Bahía-Caleta (hoy en parte desaparecido), que discurría entre la actual playa y el Puerto de Cádiz. El canal servía de frontera natural entre las islas de Erytheia, dónde se encontraba el núcleo urbano de la colonia fenicia, y Kothinoussa. Los restos expuestos en el Museo de Cádiz hallados en La Caleta, demuestran la utilización de todo el entorno de la actual Playa de La Caleta desde los primeros tiempos de funcionamiento de la colonia.

Playa de La Caleta y el Castillo de Santa Catalina

Otro lugar de referencia es el Yacimiento Arqueológico "Casa del Obispo" que se halla enclavado en pleno centro histórico de la ciudad, entre la antigua catedral y la catedral nueva, y permite comprobar la evolución de la ciudad desde el siglo VIII a.C. hasta el siglo XVIII de nuestra era. Los restos arqueológicos más antiguos pertenecen a una pequeña edificación fenicia arcaica del siglo VIII a.C. Actualmente solo podemos ver el enclave desde fuera ya que lleva varios años cerrado, pero el ayuntamiento está intentando conseguir los permisos de nuevo para su reapertura.

Yacimiento Arqueológico "Casa del Obispo"

En el Parques Erytheia y Kothinoussa  situado en los antiguos Jardines de Varela, también situados en la avenida principal de la ciudad y cercana a donde se encontraron los sarcófagos, se ha convertido en un punto de máximo interés  para el estudio del pasado de la ciudad, a través de la interpretación  de las estructuras y enterramientos que aquí se han encontrado. A lo largo de los últimos años, prospecciones y excavaciones arqueológicas han sacado a la luz una enorme cantidad de restos del pasado más antiguo de Cádiz, identificándose en su mayor parte con lo que correspondería a las distintas necrópolis que poco a poco se fueron creando extramuros del núcleo de la ciudad a lo largo de los siglos.

A lo largo del tiempo han salido a la luz los restos de un importante espacio para enterramientos, fechado desde el siglo VIII a.C. hasta el siglo IV d.C. sin que se evidencien largos periodos de abandono en esta zona en ningún momento. Esto convierte a esta zona de Cádiz en la de mayor registro arqueológico funerario conservado en zona urbana en toda España.

Restos Arqueológicos en Parque Erytheia

Enterramientos Época Fenicia en Parque Kothionussa

Otro lugar a visitar en la ciudad, es la Cueva del Pájaro Azul, donde te adentras en el subsuelo de la ciudad para descubrir los restos del Puerto Fenicio de la ciudad de Gadir y parte de las estructuras portuarias excavadas en la propia roca natural, se puede observar lo que fue un dique seco, donde se construían las naves de la flota fenicia que tendrían un papel fundamental en la Segunda Guerra Púnica. Posteriormente este lugar fue reutilizado por los romanos y ya en nuestro días en el año 1958 el lugar se transformó en una de las cunas del flamenco, lugar de referencia hasta su cierre en la década de los ochenta del siglo XX.

Dique seco del Puerto Fenicio

Cantil del Puerto Fenicio

Continuamos en el subsuelo de la ciudad, para finalizar esta entrada, lo que ha sido un gran descubrimiento, las Catacumbas del Beaterio. El Beaterio fue fundado en el año 1633 bajo la Orden Tercera de San Francisco, un lugar donde las doce hermanas vivían en comunidad, disponía de capilla, sacristía, coro y panteón bajo. El edificio se vende por la desamortización de la iglesia entre los años 1820-1830. Después de la marcha de las beatas, el edificio se derriba salvo el panteón bajo que era lugar de enterramiento de la antigua Orden de Beatas. A mediados del siglo XIX se construye un nuevo edificio de viviendas conservándose las catacumbas y reutilizándose para otros usos. En la guerra civil fue utilizado como refugio. Más tarde, en la explosión que sufrió Cádiz en 1947 se produjo la caída de parte del edificio y las catacumbas se llenaron de escombros. Hasta su descubrimiento a inicios del siglo XXI.

Sin duda es un lugar muy interesante, aún en sus paredes intactas tras la retirada de escombros se pueden observar las marcas de donde se situaban los nichos o pinturas en la pared de una de las estancias que indican que en el lugar se reunían masones, por las marcas que se aprecian.

Una de las estancias de las Catacumbas


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Más Información en las entradas de 2013
Más Fotografías en mi ÁLBUM DE GOOGLE.
Más Información sobre GADIR. En la Revista LVCENTVM (XXXVIII, 2019, 111-138).

miércoles, 20 de abril de 2022

Canchos de Ramiro y Ladronera

Canchos de Ramiro


Una bonita ruta de algo más de 10 kilómetros (ida y vuelta) por una espectacular dehesa hasta un lugar impresionante. Se inicia la ruta en la pequeña localidad de Cachorrilla, con menos de ochenta habitantes es un pintoresco pueblo de la provincia de Cáceres en el que podemos visitar la parroquia de San Sebastián del siglo XVI o la ermita del Cristo de los Dolores, junto a la misma, la charca del Cristo, donde nace el arroyo del Calvario y desde donde comienza la pista que nos adentra en la dehesa de los Tres Carrascos con abundante ganado suelto. La ruta está bien señalizada y el track de la ruta está disponible en WIKILOC (de la Red Extremeña de Desarrollo Rural, REDEX).


Dehesa

Durante toda la ruta es visible la Sierra de la Garrapata en el horizonte. A medida que dejamos atrás la dehesa el paisaje se va transformando en un bosque mediterráneo, entre encinas, jaras y retamas, para llegar al corazón de la  La ZEPA Canchos de Ramiro y Ladronera, donde el río Árrago viertes sus aguas al Alagón. El sendero conduce a uno de los parajes más bonitos e interesantes de Extremadura, los Canchos de Ramiro, el acantilado sobre el río Alagón, el bosque mediterráneo, el vuelo de las aves y el silencio te sumerge en la naturaleza, te atrapa. Allí sentados en las rocas y observando el entorno, nos hace imaginar como sería el lugar cuando el río tenía su fuerza original, antes de ser modificado por el hombre, debía ser espectacular.


Tras un largo rato, volvemos sobre nuestros pasos, el camino de vuelta transita por el mismo trazado, entre dehesas, hasta llegar de nuevo a Cachorrilla, una de las rutas más bonitas y desconocidas de la provincia de Cáceres, sin duda.


El Árrago vertiendo sus aguas en el Alagón

Buitres en el acantilado


La ZEPA Canchos de Ramiro y Ladronera es un espacio protegido de algo más de veintitres mil hectáreas que se extienden desde la sierra del Arco, abarcando la sierra de Caballos, de la Garrapata, de la Solana y Ladronera, para llegar casi hasta la frontera con Portugal al oeste de la provincia y al sur de la sierra de Gata. Caracterizada por las manchas de bosque mediterráneo, la vegetación de ribera en el cauce del Alagón, las dehesas y los afloramientos rocosos que otorgan a este espacio una riqueza ambiental inmensa. Los acantilados constituyen el hábitat de nidificación de especies emblemáticas como el buitre leonado, el alimoche, la cigüeña negra, el águila perdicera, el halcón peregrino o el águila real. 


Buitre Leonado


Cigüeña Negra

Desde el punto de vista geomorfológico, los canchos de Ramiro son un imponente desfiladero fluvial provocado por el encajonamiento del río Alagón, que aprovecha una fractura en la dura roca, al ver aumentado su caudal en este punto con las aportaciones del río Árrago y el arroyo de la Hueca. Forman parte del afloramiento de cuarcita armoricana en el flanco del sinclinal de la sierra de la Garrapata, cuyos materiales paleozoicos se depositaron en una plataforma continental, en secuencias alternantes de cuarcitas y lutitas debido a las subidas y bajadas del nivel del mar durante el Ordovícico y el Silúrico (hace entre 488 y 415 millones de años). Estas rocas fueron plegadas durante la orogenia hercínica en el Carbonífero inferior (hace unos 350 millones de años) generándose una estructura sinclinal. Desde finales del Paleozoico hasta la actualidad, ya en ambiente continental, otros movimientos orogénicos y la intensa erosión han ido moldeando el relieve afectando de forma desigual a las diferentes rocas según su resistencia, quedando las cuarcitas (más duras) como los resaltes de estas sierras.

 

Corte geológico del Sinclinal de la Sierra de la Garrapata - Fuente: larunagrafica

Flor de la Jara


Más fotografía de la Ruta, los Canchos de Ramiro y de Cachorrilla en mi ÁLBUM DE GOOGLE


martes, 29 de marzo de 2022

Convento de San Isidro de Loriana



En esta ocasión nos dirigimos a Puebla de Obando para hacer esta bonita ruta que nos lleva hasta el Convento Franciscano San Isidro de Loriana. Son algo más de 15 kilómetros que ya realicé hace once años junto con la Asociación Senderista Luna de Agosto de Villafranca de los Barros.

La ruta se inicia por el Camino de Mérida por una pista hasta el Cortijo del Vidrio Norte donde abandonamos la pista para tomar un camino que nos lleva al Convento Franciscano San Isidro de Loriana que se encuentra en el término municipal de Mérida. Una parada para ver desde lejos las ruinas del convento, pues es propiedad privada y está cerrado impidiendo el paso. Continuamos entre la dehesa hasta llegar al Cortijo del Carnero y tomar la Pista al Cortijo del Vidrio que abandonamos poco antes de llegar a la carretera EX-100 para tomar el Camino de Puebla de Obando a Mérida que conecta con el Camino del Romero que nos devuelve de nuevo a Puebla de Obando. 

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Es una ruta de dificultad fácil tan solo la pequeña subida al final de la ruta a la Sierra de Luriana. Toda la ruta transcurre entre una espectacular dehesa entra ganado vacuno y algún que otro mastín que se cruza en nuestro camino. 



En cuanto a lo que motivó esta ruta, que no es otra cosa que volver a visitar el Convento Franciscano San Isidro de Loriana, decir que desde lejos, que es lo que pudimos hacer pues es propiedad privada y bastante peligroso, se ve en un estado lamentable de total abandono y dejadez, gran parte de su estructura está viniéndose abajo. 



El convento fue erigido en 1551 sobre las antiguas tierras de Loriana, por iniciativa del franciscano Fray Alonso de Manzanete, bajo el auspicio de D. Juan Velázquez Dávila. Una antigua ermita de origen templario sirvió como base del convento que sigue la tipología franciscana, con una estructura sencilla y mínima decoración. Según leo en diferentes artículos, el claustro de pequeño tamaño con pozo central se caracteriza por arcos de medio punto que sustentan la planta superior, desde este lugar se disponen el resto de estancias del convento incluido un horno, un refectorio y estancias administrativas.

La iglesia, en total peligro de derrumbe, es de planta sencilla de nave única y de tamaño pequeño, está adosada al convento. El coro y la cabecera están absolutamente devastados.



Del exterior de piedra, mampostería y pizarra, llama la atención los cinco contrafuertes que sustentan la cara suroeste del convento, también destaca una pequeña espadaña y una torre donde se aprecian enormes grietas y parte de la misma caída.

El estado de conservación es penoso, los dueños tan solo señalan la peligrosidad del lugar y pese a ser declarado Bien de Interés Cultural den 2013 el edificio se está muriendo lentamente, sin haberse realizado ningún tipo de acción de consolidación ni limpieza, está peor que hace once años cuando lo visité por primera vez. En diciembre de 2007 fue incluido en la Lista Roja del Patrimonio. Un ejemplo más de desidia hacia el patrimonio de Extremadura, teniendo los días contados si no se actúa con rapidez.


Más fotografías en mi 

domingo, 13 de marzo de 2022

Muralla y Castillo de Coria

Hoy visitamos la ciudad de Caurium, bautizada así por los romanos y de la cual deja testimonio Plinio que la incluye en los territorios de la Lusitania. En Coria (Cáceres) visitamos parte de su muralla de origen romano y el exterior del castillo del siglo XV, pues es propiedad privada y no se puede acceder a su interior.

Vistas de Coria y su Castillo

Murallas Romanas.

El recinto muestra aún las características constructivas típicamente romana un emplazamiento estratégico militar y comercial, con un trazado a base de largos lienzos de muralla bien alineados aunque irregulares por las condiciones topográficas del terreno. Fue construido a base de grandes piedras de sillería dispuestas en soga o tizón, cubos prismáticos adosados y puertas dispuestas entre cubos flanqueantes. Su construcción se produjo en el Bajo Imperio, entre los siglos IV y V como evidencian las estelas funerarias que aún hoy pueden verse embutidas en los muros.

Plano de Coria (1840-1870). José Sáenz Díez.
Fuente: SITEX

Durante la ocupación musulmana se utilizó sin tener que hacer grandes reformas dada su sólida construcción. La gran capacidad defensiva que tenía el recinto entonces queda patente a lo largo del asedio que sufrió la ciudad por más de dos años y medio por Alfonso VII quien tuvo que someter la ciudad hasta su reconquista en 1142.

Lienzo de Muralla Romana

Lienzo de Muralla Romana

Durante la etapa cristiana tampoco se realizaron grandes reformas, tan solo se tocaron algunos lienzos de muralla de la zona noroeste. Con la reconstrucción del castillo en el siglo XV, algunas reformas afectaron a las puertas de la ciudad construyéndose una nueva, la puerta de San Francisco junto al castillo, coronada por el escudo de la ciudad de Coria.

En el siglo XVII se ve aumentada la capacidad defensiva de la muralla para repeler los ataques artilleros. Durante la guerra con Portugal, hay evidencias de que los enfrentamientos llegaron hasta las mismas puertas de la ciudad, se quemaron y destruyeron los barrios de los arrabales pero no pudieron traspasar el recinto amurallado. Para ello entre 1661 y 1665 se realizaron varios añadidos, como un sistema de trincheras y muros con mampostería en vez de sillería. Durante el trayecto de la muralla se ven tramos de ambas épocas, la romana (de sillería) y la del siglo XVII (de mampostería). Hoy día se conservan las puertas romanas de la Guía y la de San Pedro.

Detalle de estela funeraria incrustada en la Muralla.

Puerta de la Guia

Castillo.

Está asociado a la muralla que envuelve la población aunque es de diferente época. Está constituido por la Torre del Homenaje reforzada en el exterior por una barbacana de la que se conservan algunos restos y una antemuralla. La torre se construye en dos etapas diferenciadas, de la torre primitiva se identifica la parte inferior y su planta pentagonal la cual se adjudica a los Templarios quienes fueron dueños de la ciudad durante algún tiempo hasta su reconquista. Hasta 1470 la ciudad de Coria perteneció a Don Gutierrez de Solís, pasando entonces a manos de los Duques de Alba, quienes construyeron un nuevo castillo aprovechando parte del entonces existente, añadiéndose la segunda parte de la torre, desde el nivel superior al de los adarves del recinto, esto se construye a lo largo de los años setenta del siglo XV.

La torre se construye a base de sillares en cuyos flancos se abren aspilleras, pequeñas ventanas en la mayoría de las cuales se disponen troneras, sobresaliendo en lo alto unas enormes garitas o torrecillas semicilíndricas sobre ménsulas escalonadas, características del siglo XV, en las que se aprecia el escudo de los Duques de Alba. Se remata todo con almenas sobre unos canecillos, bajo cada merlón se dispone una tronera para el uso de armas de fuego.

Castillo

Detalle de la Torre del Homenaje

En el interior, el cual hoy día no se puede visitar, según leo en algunos artículos, hay diferentes pisos, en la planta baja una bóveda de cañón apuntado en la galería y bóveda esquifada en la cámara que parece que sería mazmorra o prisión, en los pisos intermedios forjados de madera y en la cubierta bóveda de crucería con el escudo de los Duques de Alba en la clave, sobre esta una terraza almenada y las torrecillas que defienden los flancos de la torre. Se dispone de dos accesos a la torre, uno en la planta baja y otro a la altura del adarve al cual se puede llegar desde la barbacana, un pequeño cuerpo en el que se abre la portada de acceso, emplazada entre la muralla romana y un cubo semicilíndrico al otro. 
 
Además de esto es interesante visitar en la ciudad de Coria, la Catedral de Santa María de la Asunción del siglo XV-XVIII levantada en el sur de la ciudad sobre lo que fue el lienzo meridional de la muralla romana, de estilo gótico-plateresca con añadidos barrocos, se puede visitar la catedral gratuitamente y por un par de euros visitar su museo donde se encuentra el Mantel Sagrado de la Última Cena (o al menos eso dicen) y subir a lo más alto de su torre desde donde hay unas espectaculares vistas.

Catedral de Coria

La Cárcel Real es un edificio de estilo barroco del siglo XVII, que fue calabozos, lo que más sobrecoge son sus impresionantes puertas y ver aún las argollas donde se ataban a los presos. Aún se pueden ver los grafitis de la época en algunas estancias.  En esta se exponen los fondos arqueológicos de la ciudad.

Puerta de una de las celdas


Otro lugar para visitar es el Convento de la Madre de Dios, del siglo XVI-XVII, si llamas al timbre una de las hermanas te muestra el Claustro gótico-renacentista  de principios del siglo XVI con pavimento mudéjar y de paso llevarse uno de los dulces que elaboran las religiosas.

Claustro del Convento


Por último destacar el Puente de Piedra, construido en 1518 y que a mediados del siglo XVII el puente perdió sus aguas tras una invernal crecida que desvió el Río Alagón hacia su cauce actual, con lo cual tenemos hoy día un puente sin río, curioso.

Puente de Piedra


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