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jueves, 22 de agosto de 2024

RIBEIRA SACRA. Segunda Parte



Continuamos en la Ribeira Sacra y ahora nos dirigimos al Monasterio de San Pedro de Rocas, en Esgos, del siglo XVI, conserva en su interior varias importantes tallas del siglo XVII y único por estar excavado en la roca natural, tiene un gran valor antropológico por ser testigo de los primeros asentamientos eremitas en Galicia, en el año 573. Según las inscripciones de la lápida fundacional, fueron siete varones quienes escogieron este bello enclave para retirarse a una vida de oración. Dimos un paseo por el bosque donde se encuentra el monasterio y podemos afirmar la gran belleza del lugar, la paz y tranquilidad que se respira.

Ya en el siglo IX, el caballero Gemodus, descubre el lugar en una jornada de caza y se establece en él, siendo elegido abad por sus compañeros. En los siglos posteriores pasó a depender del Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil y del de San Salvador de Celanova. En 1923 fue declarado Monumento Histórico-Artístico.

La iglesia del monasterio, del siglo VI, es uno de los templos cristianos más antiguos que se conocen, sus tres naves están excavadas en la roca, en el techo una abertura por la que entra luz del exterior y una pilastra hace las veces de altar. 

También podemos ver sepulcros esculpidos en el suelo de la iglesia y el atrio. El campanario es del siglo XV y está situado en la parte superior de una enorme formación rocosa de más de 20 metros de altura que da nombre al lugar.




Abandonamos el lugar en dirección al Monasterio de Santo Estevo de Rivas de Sil, en Nogueiras de Ramuín, pero antes de llegar paramos en el Mirador del Castro desde donde hay unas espectaculares vistas del monasterio y su entorno, y decidimos llegar al monasterio caminando por una senda que baja hasta el mismo, posteriormente la subida la hicimos en el bus lanzadera. El monasterio estilos y épocas. Conserva del románico la cabecera de la iglesia y la parte interior del Claustro de los Obispos que actualmente pertenece al Parador de Turismo.

Según la tradición fue fundado por San Martín Dumiense en el siglo VI. Pero la historia comienza a documentarse en el año 921 con el privilegio de Ordoño II mediante el cual se concede al abad Franquila los espacios ruinosos y abandonados de San Esteban para que lo restaurara y levantara allí un monasterio de la Orden de San Fructuoso, y desde el siglo X la Orden de Benedictinos.




Todo el mundo siempre nos hacía referencia a Montederramo y allí nos vamos para conocer el Monasterio de Santa María de Montederramo de la mano de un guía local. Su origen atribuyen el inicio de su historia al documento fundacional que con fecha del 21 de agosto de 1124 fue otorgado en Allariz por Doña Teresa de Portugal. En este documento Doña Teresa concedió, al llamado abad Arnaldo y a los monjes benedictinos que con él estaban, un lugar llamado Rivoira Sacrata (o Roboira Sacrata) para fundar un monasterio, indicándose en dicho documento el privilegio por el cual los monjes podían marchar a otro lugar si lo consideraban más cómodo. Y esto es lo más relevante históricamente de toda nuestra visita a la Ribeira Sacra.

Documento Fundacional Montederramo

El monasterio dispone de dos claustros, el más antiguo es de estilo ojival evolucionado, cuadrado, de cinco arcos semicirculares por lado y bóvedas estrelladas de nueve claves; el cuerpo superior ofrece arcos y ventanas por tramo renacentistas y barrocas. El segundo claustro, es cuadrado, elegante, de cuatro arcos semicirculares por lado sobre columnas exentas renacentistas, y medallones esculpidos y escudos, todo ello del siglo XVI. En el interior de la iglesia, destacamos el retablo mayor, restaurado en los últimos tiempos. Es obra del escultor gallego Mateo del Prado que talló en madera las escenas en altorrelieve, dedicadas al Nuevo Testamento.





Al finalizar la visita damos un paseo por el pueblo y nos recomiendan la visita a dos lugares, el primero de ellos es el Conjunto Religioso de Marrubio, a pocos kilómetros de Montederramo. El Cruceiro es un ejemplar único en Galicia ya que conserva la policromía, quizás por la estructura que lo protege. Fue realizado en 1778. El Cruceiro está protegido por un baldaquino. A ambos lados de la puerta de entrada, sobre el muro que lo rodea, están colocadas dos hornacinas que pertenecieron a sendos petos de ánimas, que eran huchas a disposición de los creyentes donde depositar las limosnas para conseguir purgar más rápido los pecados. Junto a él la Capilla de San Juan.



El segundo lugar recomendado es el Puente Viejo de Vilariño Frío, en el Concello de Montederramo. Sin duda, el lugar más espectacular del viaje, un enclave con un encanto especial y un puente romano al que llegamos por una senda que parte del pueblo. Es una de las huellas de la vía romana que unía Astorga y Braga. Fue construido sobre el río Mao en el siglo III. Sobre este puente pasaba la Vía Nova de Caracalla, según un miliario encontrado en las proximidades. El puente actual de tres arcos de medio punto es del siglo XVII y está construido con grandes losas muy bien labradas. En el camino de acceso al puente existe una especie de centro de interpretación de la Vía Nova al aire libre, con 12 paneles interpretativos, una reproducción de la calzada y otra del miliario.


Y con esto acabamos nuestro recorrido por la Ribeira Sacra, queda mucho por pasear, por visitar, por descubrir y por conocer, pero eso será en otro viaje. Es sin duda un territorio lleno de historia, de naturaleza y con un rico y extenso patrimonio. Como leí en algún sitio es "el secreto mejor guardado de Galicia".


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miércoles, 21 de agosto de 2024

RIBEIRA SACRA. Primera Parte


Si hay un lugar para ver paisajes increíbles, sentir siglos de historia, escuchar el silencio y oler la naturaleza, ese es Ribeira Sacra, nos disponemos a descubrir este espectacular territorio. Se encuentra vertebrado por los ríos Miño, Sil, Cabe y Bibel, pero es el vino el que ha configurado el paisaje de Ribeira Sacra, con su ancestral cultivo en bancales aprovechando las verticales ladera, te preguntas ¿como es posible este cultivo? que da lugar a un excelente vino con denominación de origen desde 1996.

Los profundos y sinuosos valles que los ríos Sil y Miño dibujan en la roca granítica te sorprenden en cada recodo desde cada mirador. Las vertientes son más agrestes en el Sil, con el espectacular Cañón del Sil que tuvimos la oportunidad de recorrer a bordo de un barco desde el Embarcadero de San Esteban de Ribas de Sil, una espectacular experiencia, con paredes que alcanzan los 500 metros de altitud. Mientras que el Miño presenta una mayor suavidad y aprovechamiento humano. 

Cañón del Rio Sil

Pues bien, este paisaje de extraordinario atractivo e inusual belleza, fue escogido hace siglos por comunidades eclesiásticas para establecerse, muestra de lo cual son los múltiples monasterios e iglesias, mayoritariamente románicos, que salpican Ribeira Sacra, hasta el punto de ser considerada una de las principales concentraciones de románico rural en Europa. Y es precisamente con los monjes tiene que ver el origen del nombre de Ribeira Sacra

En el año 1124, cuando la reina Teresa de Portugal dona al monje Arnaldo y sus compañeros, los terrenos para levantar un nuevo monasterio en la "Rovoyra Sacrata", dicho cenobio es el origen del actual Monasterio de Santa María de Montederramo, uno de los más importantes y mejor conservados de Galicia. El topónimo "Ribeira Sacra" se populariza a partir del siglo XVII cuando Fray Antonio de Yepes transcribe el documento original como "Rivoira Sacrata", pero a finales del siglo XX el historiador Torcuato de Souza Soares tras analizar la traducción, detecta una errata en la que puede leerse Rovoyra y no Rivoira, lo que lleva a interpretar su significado como "Robledal Sagrado", árbol que en la cultura castreña tenía un marcado carácter sagrado. Es más, durante toda nuestra estancia en este lugar gran parte de lo que hemos recorrido han sido impresionantes robledales.

Comenzamos nuestro viaje por la Ribeira Sacra visitando el Monasterio de Santa María de Xunqueira de Espadanedo, monasterio cisterciense, románico de transición de los siglos XII y XIII, con una hermosa fachada neoclásica y claustro renacentista. Una bonita visita guiada por Eugenia que nos cuenta la gran historia de este lugar. Más información sobre en la web del Monasterio.



Tras una comida en el Restaurante Balcón da Ribeira en Parada de Sil continuamos nuestra ruta por la Ribeira Sacra buscando el Mirador de Mirada Máxica, con dos pasarelas de madera que se adentran varios metros en el cañón del Río Sil, proporcionando unas espectaculares vistas de la verticalidad de las paredes de este tramo del río.


Desde aquí vamos a visitar el Monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil, en el concello de Parada de Sil, una de las joyas del románico de Ribeira Sacra, se trata de un monasterio benedictino cuyas primeras menciones han sido documentadas en el siglo X. El acceso está prohibido a vehículos, hay que tomar un microbus lanzadera.

Conserva su iglesia románica de finales del siglo XII y principios del XIII. Tiene planta de cruz latina. La cabecera está formada por tres ábsides semicirculares, siendo el central más elevado que los laterales. La fachada está divida en dos cuerpos. En el superior, destaca el hermoso rosetón calado. La portada es abocinada. Presenta tres arquivoltas sencillas decoradas con molduras de ajedrezado. Los capiteles están decorados fundamentalmente con motivos vegetales. En el muro norte, se encuentra la torre-campanario que tiene cierto carácter defensivo. Haciendo ángulo con la fachada de la iglesia se encuentra la portada de acceso al monasterio. Tiene una sola arquivolta decorada con grandes hojas y doble moldura geométrica en zigzag. De las dependencias donde vivían los monjes se conserva poco. Del claustro, tan sólo se conservan dos alas con arcos sobre un basamento corrido de gran sobriedad. Corresponde a las reformas del siglo XVI.



Otro de los miradores más interesantes es el Mirador de As Penas de Matacás, que se eleva a más de 500 metros, ubicado, como su nombre indica, sobre las Peñas de Matacás. El río Sil hace de frontera natural entre las provincias de Lugo y Ourense en este tramo, por lo que desde este mirador podremos apreciar en su cara Norte, es decir, a nuestra derecha, los viñedos de la subzona de Amandi, en la provincia de Lugo; mientras que a nuestra izquierda, nos encontraremos con las riberas del Sil pertenecientes a Abeleda, provincia de Ourense.



Para finalizar el día nos dirigimos a visitar una de las bodegas de la Denominación de Origen Ribeira Sacra, Adega Vella. Una bodega familiar con historia, sus paredes pertenecen a una edificación del siglo XII que perteneció a la iglesia hasta el siglo XIX y que pasó a los antepasados de la familia y que se utilizó hasta el siglo pasado como casa de agricultores, en la restauración se ha mantenido la estructura intacta, sin romper la esencia original. Probamos sus vinos y visitamos la bodega.



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lunes, 19 de agosto de 2024

Ruta do Loio

La Ruta del Loio es una de las rutas más desconocidas y poco transitada por turistas, transcurre paralela al cauce del río loio, cruzándolo en varios puntos. En el recorrido se disfruta de varios saltos de agua, molinos y un espectacular bosque de ribera que da sombra durante todo el camino. Se pasa por caminos, senderos, pistas de tierra y entre muros, también un tramo de pista asfaltada.

En nuestro caso comenzamos la ruta en el puente de la desembocadura del río Loio en el Miño, paralelo al río caminamos hasta la aldea de Loio y desde ese punto se desciende hasta el cauce del río que no pudimos cruzar dado que los puentes de madera estaba rotos por las crecidas consecuencia de las últimas lluvias, por lo que tuvimos que volver, no obstante los casi nueve kilómetros recorridos merecieron la pena.






Después de la ruta visitamos Portomarín, situada en la provincia de Lugo, a orillas del río Miño, aún conserva las características de los pueblos tradicionales gallegos, con soportales en las calles empedradas y casas bajas, lo que le da un encanto especial. Antiguamente el pueblo estaba situado en un valle, pero debido a la construcción de un embalse en la década de los 60 del siglo XX, el pueblo quedó bajo las aguas del Miño y fue trasladado a una colina cercana. Este traslado hizo que Portomarín se convirtiera en un lugar único, donde se puede disfrutar de de impresionantes vistas panorámicas del embalse y los alrededores. El municipio es conocido hoy día por ser una parada importante en el Camino de Santiago, cuando estuvimos era un hervidero de peregrinos que llegaban o iban de paso.

Destacar la Iglesia de San Juan, actualmente de San Nicolás, con aspecto de iglesia-fortaleza, con torres y almenas. Es una obra realizada a finales del siglo XII y principios del XIII. Tiene una sola nave y un ábside semicircular. En su fachada principal se puede ver un gran rosetón y la portada con tres arquivoltas, en una de ellas están representados los 24 ancianos del Apocalipsis, en el tímpano la figura de un Pantcrátor.


La Iglesia de San Pedro, románica, conserva su portada principal con arco de medio punto y tímpano bilobulado, apoyado sobre dos mochetas con cabeza de toro.


Después de comer abandonamos el pueblo para volver a Ourense y de camino hacemos una parada en Chantada que destaca por su bonito casco antiguo que conserva los soportales tradicionales y sus ejemplos de románico.