Lojas com História es un programa de la Câmara Municipal de Lisboa dedicado a poner en valor establecimientos icónicos y emblemáticos que han marcado y siguen marcando la identidad cultural e histórica de la ciudad, y que son más que simples negocios, son patrimonio vivo. Tiendas emblemáticas, que por la autenticidad y singularidad de negocios han perdurado a lo largo de generaciones, preservando tradiciones y manteniendo viva la memoria colectiva.
Se trata de sombrererías, librerías, pastelerías, restaurantes, droguerías, supermercados, joyerías, estancos y conserveras, donde la artesanía ancestral se sigue practicando con maestría y el conocimiento se transmite de generación en generación como un secreto bien guardado. Espacios únicos, donde el pasado se refleja cada día, en cada gesto y en cada detalle.
Cada tienda, con su personalidad única, nos cuenta una parte del alma de Lisboa. Desde lugares de ocio hasta servicios cotidianos, desde restaurantes icónicos hasta rincones casi secretos, este es un viaje por una ciudad que vibra con la tradición y que a lo largo del tiempo se irán incorporando a esta entrada las lojas que vayamos visitando, de forma que descubriremos poco a poco esos lugares de Lisboa que pasan desapercibido para turistas.
1.- La Librería Bertrand, reconocida por el Libro Guinness de los Récords como la librería en funcionamiento más antigua del mundo, abrió sus puertas en 1732. Fue frecuentada por escritores como Eça de Queirós, Alexandre Herculano y otros intelectuales, y sigue siendo un paraíso para los amantes de la literatura.
Se trata de sombrererías, librerías, pastelerías, restaurantes, droguerías, supermercados, joyerías, estancos y conserveras, donde la artesanía ancestral se sigue practicando con maestría y el conocimiento se transmite de generación en generación como un secreto bien guardado. Espacios únicos, donde el pasado se refleja cada día, en cada gesto y en cada detalle.
Cada tienda, con su personalidad única, nos cuenta una parte del alma de Lisboa. Desde lugares de ocio hasta servicios cotidianos, desde restaurantes icónicos hasta rincones casi secretos, este es un viaje por una ciudad que vibra con la tradición y que a lo largo del tiempo se irán incorporando a esta entrada las lojas que vayamos visitando, de forma que descubriremos poco a poco esos lugares de Lisboa que pasan desapercibido para turistas.
1.- La Librería Bertrand, reconocida por el Libro Guinness de los Récords como la librería en funcionamiento más antigua del mundo, abrió sus puertas en 1732. Fue frecuentada por escritores como Eça de Queirós, Alexandre Herculano y otros intelectuales, y sigue siendo un paraíso para los amantes de la literatura.
2.- A Brasileira, abrió sus puertas en 1905, fue un punto de encuentro para intelectuales y artistas, entre ellos Fernando Pessoa. Hoy, su terraza en Chiado es uno de los lugares más fotografiados de Lisboa.
3.- La Retrosaria Bijou destaca en la calle por su llamativa y singular fachada, una mezcla de Art Nouveau y Rococó, actualmente en tonos azules. La tienda abrió en 1915 como mercería. En la década de 1920 fue adquirido por la familia d'Almeida, con quienes aún se conserva. En su interior, es famosa la antigua caja registradora, con la inscripción "O freguez verá no mostrador a importancia da sua compra". Es una reliquia, pero una reliquia que aún funciona. Podemos encontrar botones para satisfacer cualquier necesidad de la imaginación, hilos, lanas e hilos, sedas para bordar, cuentas de vidrio y madera; cuentas y cintas, estolas y lanas, y un largo etcétera. Existe una marca propia de hilos de seda.
4.- En el inicio del siglo XIX, en Belém, cerca del Monasterio de los dos Jerónimos funcionaba una refinería de caña de azúcar asociada a una pequeña tienda de comercio variado. Como consecuencia de la Revolución Liberal ocurrida en 1820, todos los conventos de Portugal se cerraron en 1834, expulsando a todos los trabajadores y el clero. En una tentativa de supervivencia, alguien del Monasterio puso a la venta, en aquella pequeña tienda de comercio, unos pasteles llamados “Pastéis de Belém”. En 1837 se dio inicio a la fabricación de los Pastéis de Belém en las instalaciones anexas a la refinería según la antigua receta secreta originaria del Monasterio. Desde entonces, esta receta es transmitida y conocida exclusivamente por los maestros pasteleros que los fabrican de modo artesanal.
5.- Fue en 1891 cuando se inauguró la primera Papelaria Fernandes en la entonces Rua do Rato. En el primer cuarto del siglo XX, impulsó un importante desarrollo en la zona, ya que la tienda contaba con una gran fábrica donde trabajaban hasta 1500 personas en diferentes turnos, operando las 24 horas del día. La fábrica comenzó con la tipografía y la fabricación de sobres, expandiéndose posteriormente a la encuadernación, la litografía, el grabado y el embalaje de cartón. Fue la primera vendedora de papel satinado, por ejemplo.
6.- En Ferragens G. Lemos los cuatro empleados tras el mostrador están desbordados de pedidos. Los clientes van y vienen, por turnos. Las solicitudes son de lo más variadas: desde profesionales hasta aficionados, trabajos grandes y pequeños, proyectos domésticos y agrícolas y los empleados intentan asesorar y aclarar cualquier duda. Entre sus clientes se incluyen entidades públicas y privadas, como CML, la Guardia Nacional Republicana y Santa Casa. La empresa existe desde 1948, siempre dedicada a la venta de ferretería y herramientas, pero esta tienda no abrió sus puertas hasta 1970. En la década de los 80 se realizaron obras para ampliar el espacio, y fue en 1982 cuando la empresa cambió su nombre a la actual.
7.- La Livraria Sá da Costa, centenaria, pasa desapercibida entre la gran cantidad de turistas que se dirigen hacía el café A Brasileira, esta antigua librería huele a polvo y humedad con ejemplares de varios siglos de antigüedad y que es considerada como la principal librería de viejo de la capital portuguesa.
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