Dejo la Ciudad Encantada y tras una charla con la Guardia Civil varios coches nos decidimos a ir a el Nacimiento del Río Cuervo que bajo un manto de nieve es un lugar muy bonito. Se sitúa junto a Vega de Codorno a 1.490 metros de altitud. En 1999 fue declarado Monumento Natural. En su entorno encontramos formas típicas de modelado kárstico como travertinos, lapiaz, dolinas, simas.
Las surgencia del Río Cuervo se sitúa en el límite entre unas Calizas y Conglomerados y areniscas del Cretácico Superior. A medida que asciendes por el sendero hasta el nacimiento se pueden ver tobas y travertinos espectaculares.
Pero todavía el día iba a deparar algo aún mejor, del Nacimiento del Río Cuervo sale un sendero de 2 kilómetros, pero quizás estos dos kilómetros están entre los mejores kilómetros que yo he recorrido, y ya llevo kilómetros en las piernas. La Senda de la Turba, se adentra en un imponente bosque de pinos que por la nevada de la noche anterior tienen un aspecto especialmente bonito. Decido hacer esta ruta tras una duda de 0,3 segundos y . . . . que maravilla, toda la ruta solo en medio de un impresionante bosque de pinos con un silencio tan solo roto por el canto de los pájaros y el murmullo del agua de fondo y sin a veces sin ver la siguiente baliza que marcaba el recorrido, un lugar donde el tiempo se para, se respira una paz y una tranquilidad inpresionante, un momento de armonía con la naturaleza, joder que hasta me emocioné y todo. Sin duda el momento más bonito de todo este viaje y que recordaré toda la vida. La ruta toma el nombre de turba pues pasa por una turbera perfectamente marcada y sin peligro.
Una vez pasado este maravilloso momento me dirijo de vuelta a Cuenca, no sin antes hacer algunas paradas en lugares también muy interesantes como la Laguna de Uña, está formada por el cierre de un dique fluvial del Arroyo del Rincón, afluente del río Júcar. En la actualidad, la Laguna de Uña forma parte del Parque Natural Serranía de Cuenca.
Y el Ventano del Diablo, un impresionante mirador abierto al precipicio desde donde se contemplan increíbles vistas de la Hoz de Júcar, con un desnivel de doscientos de metros. El nombre proviene del lugar donde el Diablo arrojaba al río a todos aquellos que se acercaban a mirar a través de los ventanales que forman los salientes de las rocas. Es un espectáculo impresionante. Por cierto ha sido toda una gozada conducir por estas carreteras, es un espectáculo.