lunes, 13 de octubre de 2014

Campo Maior


En la colina de Santa Vitoria se encuentra el Castillo de Campo Maior, a una altura de 299 metros y rodeado por una Fortificación Abalaurtada en forma de polígono irregular de 10 lados, la fortaleza conserva el foso en gran parte de su longitud, rodeando la ciudad actual. Numerosos edificios antes militares son hoy ocupados y usados como construcciones civiles. El castillo cuenta con seis torres de planta rectangular con agudas almejas. Parte de los bastiones están ocupados por hogares y el Bastión de San Sebastían está ocupado por gitanos (recomendado no pasar por esta zona).


Es una arquitectura medieval militar, su origen es del siglo XIII cuando la ciudad es conquistada por los árabes tras la toma de Badajoz. El obispo de Badajoz, Fray Pérez, envió tropas a la conquista de esta ciudad, quedando incluida en Badajoz, permaneció bajo la bandera de Castilla hasta el año 1297 cuando se firmó el Tratado de Alcañices por el que se reconfigura la frontera, quedando Campo Maior y Olivenza formando parte de la Corona de Portugal, bajo el mando del Rey Dionís. Quién ordenó construir el castillo que hoy preside la ciudad.


En 1712 Campo Maior es sometida, de nuevo, a un duro asedio por el ejército castellano al mando del Marqués de Bay, igualmente resiste de nuevo en el año 1762.  En el año 1732, concretamente el 16 de septiembre, se produce un terrible accidente cuando explota el polvorín de la plaza, situado en el castillo, pereciendo casi la mitad de habitantes de la ciudad. Procediéndose a la reconstrucción de la ciudad y sus defensas militares.


En el siglo XVIII se construye la fortificación abalaurtada, por Nicolau de Langres, se levantan cuarteles, arsenales y otras construcciones militares para la llegada de población castrense a la ciudad. En las Guerras de Independencia Peninsulares con invasiones francesas y aliadas, se disputan la plaza en diversas ocasiones sufriendo varios asedios. Una vez expulsadas las fuerzas napoleónicas de la península la fortificación va perdiendo su valor estratégico y siendo abandonadas.


Un muy corto paseo por esta ciudad, dada la peligrosidad de algunas zonas en las que me vi inmerso como el Baluarte de San Sebastián, son esos momentos en los que dices, "hay que salir de aquí por patas" cuanto antes, y esto es la primera vez que me pasa en mi recorrido por la raya buscando fortalezas. Afortunadamente no pasó nada. Eso si, no recomiendo su visita.

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